Click Button to Donate / Haga Clic en el Botón Para Donar
Participaremos en toda actividad que glorifique a Dios en nuestro cuerpo y evitaremos satisfacer los deseos de la carne. Leeremos, miraremos y escucharemos todo lo que sea de beneficio para nuestra vida espiritual.
Nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo, por lo cual debemos usarlo para la gloria de Dios (Romanos 12:1-2; I Corintios 6:19-20; 10:31). Debemos andar en el Espíritu y no satisfacer los deseos de la carne (Gálatas 5:16). Las Escrituras en varios lugares presentan ejemplos de la conducta carnal que no glorifica a Dios (Romanos 1:24; I Corintios 6:9-10; Gálatas 5:19-21; Apocalipsis 21:8). Las prácticas pecaminosas más prominentes que aparecen en estos pasajes incluyen: la homosexualidad, el adulterio, las actitudes mundanas (como el odio, la envidia y los celos), la comunicación corrupta (como el chisme, las emociones iracundas y palabras soeces), el robo, los asesinatos, las borracheras y la brujería. La brujería tiene que ver con prácticas oculta que están prohibidas por Dios y conducen a la adoración de Satanás.
La literatura que leamos, los programas que miremos y la música que escuchemos, afectarán profundamente nuestros sentimientos, pensamientos y conducta. Es imperativo, por lo tanto, que el cristiano lea, mire y escuche cosas que sirvan de inspiración, instrucción y le desafíen a alcanzar un nivel moral más elevado. Por otro lado, debemos evitar literatura, programas y música de contenido mundano y de naturaleza pornográfica. Un cristiano no debe mirar en el cine (o la televisión) películas u obras teatrales que sean de naturaleza inmoral (Romanos 13:14; Filipenses 4:8).
El cristiano debe usar su tiempo libre en actividades que edifiquen tanto al individuo como al cuerpo de Cristo (Romanos 6:13; I Corintios 10:31-32). Debemos evitar prácticas y lugares mundanos. De igual forma, no debe participar en ningún tipo de entretenimiento que apele a la naturaleza carnal y desacredite el testimonio cristiano (II Corintios 6:17; I Tesalonicenses 5:21-22; I Juan 2:15-17).